El día de ayer sábado, una amiga nos invitó a subir el volcán de Pacaya, invitación que fué aceptada por una amiga de la U y yo.Mi primer impresión al lugar, fueron los fuertes vientos que se sienten, al salir del vehículo en el cual nos conducimos, nos dimos cuenta que el aire te empuja si uno no se para bien. La ascensión empieza por unos caminos de lava que el tiempo ha enfriado, cuesta un poco adaptarse a la altura y al clima, pero poco a poco se puede lograr.
Pues el aire golpea fuerte, y llega un momento en que los oídos duelen, pero después de un rato, el cuerpo se acostumbra. Creanme que la subida es difícil, más de el lado en el que subimos, pues era del lado que no tiene caminos hechos de tierra, sino es piedras y arena. La verdad, como en el 30% de la subida estaba que ya no aguantaba jajaja, pero seguí luchando y lo hice. El cansancio que se siente es bastante peso que cargar, pero la experiencia vale mucho la pena, el llegar arriba, sentir el aire, sentirse prácticamente en la cima del mundo, es algo inexplicable, observar los ríos de lava, algo que sólamente había visto en televisión, es algo que realmente no voy a olvidar. Estando ahí arriba le dí muchas gracias a Dios por permitirme nacer en éste país, en este lugar maravilloso que kilómetro a kilómetro tiene una sorpresa diferente.
Así que si quieren ir a ésta aventura, les recomiendo pagar un guía, que cobran entre 20 y 30 quetzales (como $4) nosotros empezamos a subir como a las 10 de la mañana, y necesitamos únicamente un suéter ligero, jeans, tennis (botas recomendable), doble calcetín, gorra, bloqueador solar, lentes (muy importante), bufanda, una cámara, agua pura, unos chocolatitos para subir la azúcar, y por supuesto muchas ganas para disfrutar ésta maravillosa experiencia.
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